La propuesta lleva semanas circulando en Washington, pero el 19 de octubre Donald Trump la defendió con más claridad que nunca: el levantamiento parcial o total de las sanciones impuestas a Rusia desde 2022 podría ser el instrumento central de cualquier acuerdo de paz en Ucrania. Según informa Deutsche Welle, la administración Trump ha dejado de tratar las sanciones como una línea roja y ha empezado a considerarlas moneda de cambio en una negociación que involucra directamente a Moscú.
Para muchos analistas, esto es un giro tectónico. Las sanciones occidentales contra Rusia son el mayor paquete de restricciones económicas aplicadas a una potencia nuclear desde la Guerra Fría. Deshacerlas, aunque sea gradualmente, no es un ajuste técnico: es una señal política que reordena cómo el mundo hace negocios con Moscú y, por extensión, cómo fluyen los precios de energía, cereales y fertilizantes que sostienen a buena parte de Latinoamérica.
Lo que Trump está poniendo sobre la mesa
La posición de Trump no es nueva en su lógica, aunque sí en su audacia: si Rusia acuerda un alto el fuego con condiciones aceptables para Ucrania, Estados Unidos acompañaría ese proceso con alivio de sanciones. No se trata de un perdón unilateral; la Casa Blanca lo enmarca como un incentivo estructural para que Putin tenga razones económicas de sentarse a negociar.
El mecanismo propuesto
Sanciones como palanca: la administración Trump no propone eliminarlas de golpe, sino usarlas como concesiones escalonadas a medida que avance la negociación. Primero podrían levantarse las restricciones a bancos secundarios, luego las relacionadas con el comercio de materias primas y, en una fase final, las sanciones al sector energético.
El problema, como suelen señalar los críticos desde Bruselas y Kiev, es que Rusia ha demostrado una notable capacidad para sortear las sanciones existentes mediante terceros países: Turquía, los Emiratos Árabes, India y parcialmente China han actuado como válvulas de alivio durante tres años. Esto reduce el poder real de las sanciones como incentivo, pero no lo elimina del todo. El acceso pleno al sistema SWIFT, la reactivación de los activos soberanos congelados (estimados en unos 300.000 millones de dólares según el Banco Mundial) y la vuelta al mercado de deuda internacional siguen siendo beneficios que Moscú no puede conseguir por otras vías.
La posición europea y sus fisuras
Hay un detalle que los titulares suelen omitir: Estados Unidos no puede levantar las sanciones europeas. La Unión Europea ha construido su propio paquete sancionador, que incluye catorce rondas de medidas desde febrero de 2022. Para que el alivio sea real y no cosmético, la Casa Blanca necesita arrastrar a Bruselas.
Y ahí es donde la propuesta de Trump choca con una realidad más complicada. Varios Estados miembros, especialmente los bálticos y Polonia, han sido explícitos: no levantarán sus sanciones sin garantías de seguridad sólidas para Ucrania. Alemania y Francia, en cambio, han dejado entender que en el contexto de un acuerdo negociado podrían ser más flexibles. Esta fractura dentro de la OTAN y la UE sobre cómo gestionar la posguerra ucraniana no es nueva, pero la declaración de Trump la acelera.
Cubrimos en su momento cómo la OTAN diseñaba estrategias ante un posible ataque ruso en Europa. La lógica de esa planificación asumía que las sanciones se mantendrían indefinidamente. Si ese supuesto cambia, también cambia la arquitectura de seguridad que Europa lleva tres años construyendo.

~300.000M USD
Activos soberanos rusos congelados que podrían liberarse como parte de un acuerdo de paz
Fuente · Banco Mundial, estimación 2025
Lo que los medios no están analizando: el ángulo paraguayo
La cobertura internacional de esta historia, incluida la de Deutsche Welle, se concentra comprensiblemente en el tablero europeo y en la política interior estadounidense. Lo que queda fuera del análisis es la dimensión que más importa a quienes operamos desde Paraguay o evaluamos posicionar activos en esta región.
Paraguay es el cuarto exportador mundial de soja y uno de los principales exportadores de carne vacuna. Dos commodities que compiten directamente con la producción rusa y ucraniana en los mercados asiáticos y europeos.
Cuando las sanciones a Rusia se impusieron en 2022, el mercado de cereales y fertilizantes sufrió una sacudida brutal. Los precios de la urea, del potasio y del fosfato, insumos que Paraguay importa para su agricultura de exportación, se dispararon entre un 80% y un 150% en los meses posteriores al inicio de la invasión, según datos del FMI en su revisión de precios de materias primas para 2022-2023. Que esos precios se estabilicen o incluso bajen con la reactivación del comercio ruso es, en principio, buena noticia para los costos del agro paraguayo.
Pero hay otro lado. La reactivación de Rusia como proveedor de grano sin restricciones presionaría a la baja los precios internacionales del trigo y el maíz. Paraguay no exporta trigo a escala significativa, pero sí compite en maíz y en soja en los mismos destinos que Rusia pretende reconquistar: China, Indonesia, Egipto. Creo que este es el ángulo que más deberían seguir los empresarios agroindustriales paraguayos que hoy están posicionando contratos de exportación a uno o dos años. Un acuerdo de paz, incluso parcial, podría cambiar los precios de referencia en cuestión de meses.
La cobertura de ABC Color sobre las relaciones económicas de Paraguay con el mercado global rara vez conecta estos puntos. Los análisis que circulan localmente tienden a tratar la guerra en Ucrania como una variable de fondo, no como una que afecta directamente a los ingresos del sector exportador. Ese gap es exactamente el que intentamos cubrir en Impulse Legacy.
Un acuerdo de paz en Ucrania no es solo una noticia de geopolítica: es una variable de precios para cualquier empresa paraguaya que exporta o importa materias primas.
Tres escenarios y sus implicaciones para quienes operan en Paraguay
No existe aún un acuerdo. Lo que hay es una señal política que abre el abanico de posibilidades. Merece la pena desgranarlas brevemente.
Escenario 1: Acuerdo de paz con alivio de sanciones amplio. Reactivación del comercio ruso de energía, cereales y fertilizantes. Los precios de insumos agrícolas caerían; también lo harían los precios del gas y, en menor medida, del petróleo. Paraguay se beneficiaría en costos de producción pero vería más competencia en los mercados de destino. El guaraní podría apreciarse levemente si el contexto regional mejora.

Escenario 2: Acuerdo parcial o alto el fuego sin levantamiento de sanciones. El escenario más probable a corto plazo según Reuters. Las sanciones quedarían en un limbo jurídico, con algunos Estados levantando unilateralmente ciertos bloques y otros manteniéndolos. Para los mercados de commodities, esto generaría incertidumbre sostenida, que históricamente favorece la volatilidad de precios. Mala noticia para la planificación de contratos a largo plazo.
Escenario 3: Las negociaciones fracasan. El conflicto se prolonga, las sanciones se endurecen y los precios de energía vuelven a subir. Paraguay enfrenta de nuevo presión inflacionaria importada vía fertilizantes y energía.
Quienes ya están evaluando invertir en Paraguay como base de operaciones para exportación deberían incorporar esta variable en su análisis. Lo cubrimos con más detalle en nuestro artículo sobre por qué inversores extranjeros están mirando el mercado paraguayo y en el análisis de cómo estructurar una empresa en Paraguay siendo español.
Atención
Los contratos de exportación agrícola a más de 12 meses deben incorporar cláusulas de revisión de precio ligadas a índices de materias primas. Un cambio en el escenario sancionador puede alterar significativamente los márgenes proyectados.
Lo que viene en las próximas semanas
Trump ha puesto el tema sobre la mesa con más convicción que antes, pero las negociaciones reales, si es que avanzan, serán lentas. Ucrania no ha aceptado ninguna condición territorial. Rusia sigue exigiendo el reconocimiento de los territorios ocupados como condición previa. Y la UE mantiene que no levantará sanciones sin garantías de seguridad vinculantes.
El proceso afecta también a otros frentes. Ya publicamos el análisis de los ataques rusos mientras Kiev y Moscú tanteaban conversaciones y de por qué Europa lleva meses preparándose para escenarios de conflicto prolongado. Esa preparación no cambia de un día para otro aunque Trump anuncie un giro diplomático.
Lo que sí cambia es el marco de expectativas. Y en los mercados, las expectativas mueven precios antes de que ningún acuerdo esté firmado.
Seguiremos esta negociación en las próximas semanas. Si quieres recibir el análisis cuando haya novedades concretas, sin tener que rastrearlas en varios medios, suscríbete al newsletter de Impulse Legacy. Un correo cada domingo con lo que hemos publicado durante la semana y el contexto que no suele aparecer en los titulares.
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