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Noticia · Geopolítica

Gaza, un año después del alto el fuego: por qué el estancamiento importa

El alto el fuego mediado por EEUU en Gaza cumple un año sin avances. Qué ocurrió, por qué importa y qué no cuentan los medios sobre sus consecuencias regionales.

Por Gabriel Isaac Hernández Betancour·10 de octubre de 2026·8 min read
Gaza, un año después del alto el fuego: por qué el estancamiento importa

Hace un año, la administración Biden anunció el marco de un alto el fuego para Gaza con el tono de quien cierra un capítulo. Los comunicados hablaban de "pausa duradera", de "etapas" que conducirían a una solución permanente, de rehenes liberados y de ayuda humanitaria que volvería a fluir. Un año después, AP News lo describe sin rodeos: el acuerdo está estancado.

Cubrimos conflictos no porque sean distantes, sino porque los conflictos que parecen lejanos mueven precios, redibujan alianzas y afectan a las economías que sí nos interesan de cerca. Esta no es una excepción.

Lo que ocurrió, y lo que no

El alto el fuego inicial, negociado con mediación de Qatar, Egipto y Estados Unidos, entró en vigor a comienzos de 2025 en una primera fase que contemplaba la liberación escalonada de rehenes israelíes a cambio de prisioneros palestinos. La segunda fase, la más crítica, implicaba el repliegue israelí de Gaza y el inicio de un proceso político. Esa segunda fase nunca arrancó de forma plena.

El gobierno de Netanyahu mantuvo presencia militar en corredores clave del territorio. Hamas, por su parte, no cumplió todos los plazos de entrega de rehenes. Las negociaciones para pasar a la "fase permanente" se interrumpieron al menos dos veces, según información publicada por AP News a lo largo de estos meses. El resultado: más de 40.000 bajas civiles documentadas desde el inicio del conflicto en octubre de 2023, según datos acumulados de organismos de la ONU, y una franja que sigue sin acceso normalizado a agua, electricidad ni infraestructura médica.

Atención

El estancamiento del alto el fuego no es solo diplomático: la ONU estima que reconstruir Gaza, en condiciones de paz plena, costaría entre 40.000 y 80.000 millones de dólares a lo largo de una década. Esa cifra no existe en ningún fondo comprometido hasta la fecha.

Hay una pregunta que los medios suelen esquivar: ¿qué tipo de "estancado" es este? Porque no es lo mismo un conflicto pausado de facto, donde las armas callan pero el acuerdo político no avanza, que uno en que los combates continúan. En Gaza, a octubre de 2026, ambas realidades coexisten según la zona. Algunas áreas del norte registraron operaciones israelíes de menor escala incluso durante la vigencia del alto el fuego. El sur, teóricamente más estabilizado, alberga millones de desplazados sin retorno posible.

Por qué este estancamiento tiene consecuencias más allá de Gaza

Un conflicto que no se resuelve tampoco desaparece: se enquista, y los costes de ese enquistamiento los pagan economías que no están en el mapa del conflicto.

Imagen ilustrativa: Alto el fuego mediado por EEUU debía acabar la guerra en Gaza. Un año después, está estancado

El Canal de Suez transporta en condiciones normales entre el 12% y el 15% del comercio marítimo global. Desde que los ataques de los hutíes al Mar Rojo se intensificaron en correlación directa con el conflicto en Gaza, muchos navíos han optado por rodear África, añadiendo entre 7 y 14 días a sus rutas. Según datos del Fondo Monetario Internacional actualizados en julio de 2026, el tráfico por el Canal de Suez había caído un 42% respecto a los niveles previos al conflicto.

Eso encareció seguros marítimos, presionó fletes, y añadió un vector inflacionario modesto pero persistente en Europa y América Latina. Paraguay, país sin salida al mar y fuertemente dependiente de la hidrovía Paraguay-Paraná y de rutas terrestres hacia puertos atlánticos, no percibe este impacto de forma directa en sus costes de exportación de soja o carne. Pero los bienes importados que llegan vía Buenos Aires o Santos sí arrastran algo de esa fricción.

-42%

Caída en el tráfico de buques por el Canal de Suez entre 2023 y mediados de 2026, según el FMI, vinculada en parte a la inseguridad en el Mar Rojo

Fuente · FMI, julio 2026

Hay otro canal de transmisión menos visible: el precio del petróleo. Brent cotizó con una prima de riesgo geopolítico durante gran parte de 2025 y 2026. Esa prima no es enorme en términos absolutos (entre 4 y 8 dólares por barril según el periodo), pero es suficiente para añadir presión a economías emergentes que importan energía. Paraguay genera el 100% de su electricidad de fuentes renovables propias, lo que la aísla en parte de ese vector. Es uno de esos datos que se repiten en los análisis de inversión en Paraguay sin que siempre se contextualice bien su alcance real.

Lo que los medios no analizan

AP News hace bien su trabajo informativo: describe el estado actual del acuerdo, las posiciones de las partes, los números de víctimas y los plazos incumplidos. Lo que no cubre, porque no es su audiencia, es la dimensión de cómo este conflicto prolongado redistribuye percepción de riesgo en mercados emergentes.

Hay algo que me parece relevante señalar aquí: cuando los inversores institucionales elevan su "índice de ansiedad geopolítica" a nivel global, tienden a reducir posiciones en activos de mayor riesgo percibido. América Latina no es Oriente Medio, pero forma parte del mismo cubo mental de "mercados emergentes" en la gestión de carteras anglosajona. En periodos de máxima tensión en Gaza (octubre 2023, varios episodios en 2024-2025), los flujos hacia renta fija y bolsas latinoamericanas mostraron mayor volatilidad que en periodos de calma.

Paraguay ha navegado esta situación con relativa solidez. Las reservas del Banco Central del Paraguay se mantuvieron en niveles históricamente altos durante 2025 (según datos del BCP), y el tipo de cambio del guaraní frente al dólar mostró una estabilidad notable en comparación con vecinos regionales. Pero esa solidez no es inmunidad: es un margen que se puede estrechar si el contexto geopolítico global se deteriora de forma más pronunciada.

Lo que los medios consultados tampoco analizan es el impacto en las comunidades de la diáspora. Hay una comunidad árabe relevante en Paraguay, concentrada especialmente en Ciudad del Este, con raíces libanesas y sirias que llevan generaciones en el país. El conflicto en Gaza no es para ellos una noticia lejana. Sus redes familiares, sus transferencias, sus estados de ánimo como actores económicos locales forman parte del tejido empresarial paraguayo. Ese ángulo raramente aparece en la cobertura internacional del conflicto.

Nota

Si te interesa entender mejor cómo la geopolítica afecta a la estabilidad económica de Paraguay como destino de inversión, el análisis sobre por qué JP Morgan destacó la seguridad para hacer negocios en Paraguay ofrece contexto útil sobre cómo los grandes capitales evalúan el país.

Imagen ilustrativa: Alto el fuego mediado por EEUU debía acabar la guerra en Gaza. Un año después, está estancado

¿Qué puede pasar en los próximos meses?

Las perspectivas no son optimistas. Sin un cambio en la composición política del gobierno israelí, sin presión efectiva de la administración norteamericana y sin que Hamas demuestre capacidad o voluntad de avanzar en la fase política del acuerdo, el estancamiento puede perpetuarse indefinidamente.

El escenario más probable, según analistas citados por Reuters en su cobertura reciente, es que el alto el fuego se mantenga de forma frágil y parcial sin progresar hacia ninguna solución política. Una suerte de "conflicto congelado" parecido a otras situaciones regionales que llevan décadas sin resolución formal.

Eso tiene una implicación práctica para los mercados: la prima de riesgo en energía y en rutas marítimas continuará siendo un coste de fondo en la economía global. No es un número catastrófico, pero sí un ruido constante que conviene tener en el radar. Para quienes analizan Paraguay como destino de patrimonio o de residencia, la energética renovable del país y su desconexión del mar como vector de vulnerabilidad marítima siguen siendo argumentos estructurales sólidos.

Hablé hace unos meses con un empresario de Asunción con proveedores en Asia. Me dijo algo que me quedó: "Antes calculaba los fletes a 30 días. Ahora los calculo a 45, y aun así me pueden cambiar". Esa incertidumbre en la cadena logística tiene un nombre, y ese nombre pasa en parte por lo que no se resuelve en Gaza.

Síntesis para el lector

El alto el fuego en Gaza cumple un año estancado. Las consecuencias directas son humanitarias; las indirectas llegan a través de rutas marítimas, precios de energía y percepción de riesgo global. Paraguay, por su estructura energética y su posición continental, absorbe menos impacto que otros mercados emergentes, pero no está aislado del todo.

Para entender cómo los conflictos geopolíticos se articulan con la lógica de inversión en mercados como Paraguay, puedes revisar nuestro análisis sobre la cumbre de empresarios del Mercosur o el seguimiento que hacemos de las tensiones en Ucrania y sus efectos regionales. La geopolítica no es un departamento separado de la economía: es el contexto en el que la economía ocurre.

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Gabriel Isaac Hernández Betancour

Redactor jefe

Publicado el 10 de octubre de 2026

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